
Síndrome de Diógenes
Detrás de una vivienda acumulada hay una persona, no un vertedero. Por eso no entramos a tirar: entramos a separar lo que se conserva y a devolver la casa a un estado habitable.
Un orden que protege a la persona

Visita discreta
Acuerdo con quien decide
Retirada por capas
Limpieza y desinfección
Lo que resolvemos por usted
Acumulación de años
Documentos y objetos de valor
La relación con la finca
Preguntas frecuentes
¿Se nota desde la calle o se enteran los vecinos?
No. Vamos sin rotulación en la ropa ni en los vehículos, elegimos horarios de poco tránsito y sacamos el volumen en contenedores cerrados.
¿Hace falta que la persona esté de acuerdo?
Trabajamos con su consentimiento o con el de quien tenga la capacidad de decidir —un familiar autorizado, la propiedad o los servicios sociales—. Lo acordamos antes de entrar, nunca sobre la marcha.
¿Qué pasa con lo que aparece entre lo acumulado?
Nada se retira sin haberlo revisado. Documentos, joyas, fotografías y efectos personales se separan aparte y se entregan.
¿Se puede volver a vivir en la casa después?
Ese es el objetivo. Dejamos la vivienda limpia, desinfectada y con las instalaciones a la vista, para poder evaluar qué necesita reparación.
¿Hace falta vaciar toda la casa de una vez?
No siempre. Se puede trabajar por estancias y en varias visitas, sobre todo si la persona sigue viviendo allí.
¿Qué hacen si hay animales en la vivienda?
Paramos. Antes de continuar lo ponemos en manos de los servicios municipales o de una protectora: no retiramos nada con un animal dentro.
¿Y si después hay que reparar la vivienda?
Cuando sale el volumen aparecen humedades, fugas o instalaciones viejas. Podemos encargarnos de la reparación y la pintura, o entregarle el diagnóstico para que decida usted.
¿Y el olor que queda después de vaciar?
Otros servicios que pueden interesarle



